Diario Electrónico de Mejillones

Fundado el 2 de noviembre del 2001

Hagamos Mejillones desde Mejillones ...con una comunidad informada

Viernes 17 de noviembre de 2017

LIBROS DE MEJILLONES

CULTURA

CARTAS AL DIRECTOR

El mejor poema de todos los tiempos

Contáctenos!!!

 

El recuerdo de Víctor Rivera Veliz, un mejillonino con 72 años de militancia socialista 

“Víctor Jara cantó en La Caleta”

 Wilfredo Santoro Cerda

         En La Caleta los viejos siempre se las arreglaban para tomarse un trago. Pero esta vez se notaba que era algo diferente. De hecho el bullicio provenía de una casa donde no había ese tipo de reuniones sociales. “Parece que están de farra –nos advirtieron los mayores- no se vayan a meter por allá”.

Hablamos de Mejillones, de La Caleta, del campamento de la Sociedad Chilena de Fertilizantes. No más de 400 habitantes. Casas de madera alrededor de tres pequeñas callecitas. En las proximidades de La Rinconada, donde ahora se halla una empresa de algas. Hablamos de 1970. Una plazoleta pegada al mar y un galpón militar sobre una elevación habilitado como escuela: la mítica Escuela 26. La primera calle, la más próxima al mar, era “la principal”, por donde transitaban los vehículos. La segunda era prácticamente un pasillo y la tercera: la más populosa. Por el centro pasaba el andarivel con sus góndolas cargadas de guano. En esa calle se había situado el festejo.

Yo tenía nueve años y a esa edad la curiosidad suele ser más fuerte que las instrucciones. Mi hermana Ofelia –un año menor que yo y con un millón de iniciativa más- se “acordó” que tenía algo que decirle a sus amigas, que precisamente vivían en la casa en cuestión y partió hacia allá. Yo detrás de mi hermana, buscando conocer el motivo del festejo.

Recuerdo que había una puerta de acceso al patio media entreabierta y hasta allí nomás llegamos. Miré no más de un minuto y lo único que ví fue a cuatro personas que andaban todas con poncho. Uno de ellos tocaba la guitarra y cantaba. Los anfitriones, que eran varios vecinos de La Caleta, compartían una pilsener o un vaso de vino y seguían con atención la actuación de los visitantes, especialmente de aquel que cantaba con voz poderosa y apasionada “ven... ven... conmigo ven... vamos por ancho camino...”

Bien. Ese episodio quedó grabado en mi mente, no sé si por sentir que había infrigido por algunos minutos la férrea disciplina de mis mayores o sencillamente porque cuando chocas con la grandeza no puedes olvidar.

Ese recuerdo quedó dormido hasta tres años después, cuando sentados en una escalera de la Escuela 21 el Pepe (que... grrr... siempre lo sabía todo e iba 100 kilometros delante mío) me contó que habían matado a Víctor Jara.

EL MES MAS NEGRO DE NUESTRA HISTORIA

Bueno... eso no era novedad. Estábamos en septiembre de 1973 y ya iban dos legendarios personajes muertos: el presidente Allende y el poeta Neruda. Si bien Victor Jara había muerto antes que nuestro premio Nóbel, se supo después. Fue un glorioso más de una lista interminable.

Mientras se hablaba del inesperado acontecimiento, el Pepe se acordó que Víctor Jara había cantado en La Caleta y que había estado en la casa de su padrino Rivera. Recién entonces me percaté que el personaje de poncho que cantaba sentado en el patio de Rivera era el mismísimo Víctor Jara.

El tiempo pasó. Me casé y a mi primer hijo le coloqué Víctor. Le coloqué Víctor precisamente por Victor Jara. Y no porque soñase que mi hijo fuera cantante, sino porque Víctor Jara para mí siempre encarnó el concepto que los ideales son para morir por ellos.

Y el tiempo pasó... y llegamos hasta este 2017 para chocar repentinamente con todos los Víctor de esta historia. O al menos dos de ellos, porque el tercero –mi hijo- siempre estuvo. En una convivencia socialista tuve el honor de reconocer la trayectoria de Víctor Rivera Véliz.

Don Víctor a estas alturas tiene 85 años. Nació un 17 de noviembre de 1932 en Oficina “Victoria” (Victor, Victoria, etc). El 15 de julio de 1945, a los 13 años, ingresó al Partido Socialista en Iquique. Un 29 de diciembre de 1950 llegó a Mejillones a trabajar en las guaneras y aún reside aquí. Tiene ni más ni menos que 72 años de militancia. Claro que no han sido exclusivas en el PS. Estuvo integrado algunos años al Partido Comunista, pero son los menos.

Con una lucidez envidiable para sus años recuerda hasta la más mínimas fechas y acontecimientos. Le preguntamos por Víctor Jara y nos cuenta que efectivamente, a principios de los 70 viajó a Mejillones. Realizaba una gira por el norte junto a otros artistas comprometidos políticamente y en esta comuna fue recibido por la recordada dirigente comunista Luisa Palacios.

TODO LO QUE YA NO EXISTE

Acerca de la presencia de Víctor Jara en La Caleta, manifiesta que fue invitado a cantar en el Sindicato de Obreros, el recinto más grande del campamento de Fertilizantes. Era de color morado y tenía un auditorio. Allí se hallaba un televisor donde podían ver programas quienes carecían de ese aparato, que eran los más. En la década de los 70 los televisores eran escasísimos.

Tras la presentación, Víctor Rivera había contraído el compromiso con Luisa Palacios de ofrecerle una atención en su casa. Esto lo cumplió religiosamente y junto a algunos vecinos se reunieron para compartir con los artistas invitados.

Bueno... aún retumba en mis oídos ese “ven... ven.. conmigo ven... vamos por ancho camino”. Don Victor Rivera aún se mantiene con sus utopías. Legó a su familia sus sueños de joven y en tiempo de dictadura vi como sus hijas tuvieron una altiva postura libertaria. Mi hijo Víctor también siguió la vía socialista y Víctor... Víctor Jara, se hizo una leyenda revolucionaria. Una leyenda que también toca a este Mejillones donde cantó.

Víctor Rivera Veliz, a sus 85 años, recibió un justo reconocimiento por sus 72 años de militancia socialista. En la fotografía, aparece con la Directiva Comunal Mejillones del Partido Socialista. De izquiera a derecha Geraldine Castillo, Luis Contreras, don Víctor, Nilda Urrutia y Wilfredo Santoro.

 

 

 

reportajes

(Reportajes que no aparecen en esta columna)

 
 
Alberto Olivares obtuvo Medalla "Andre Bresson"
A 40 años del primer egreso del Liceo de Mejillones
Piden declarar monumento nacional las Guaneras de Mejillones
Exponen necesidad de proteger las Guaneras de Mejillones
¿Vendamos TVN?
Adiós a Viajemos a un tiempo
Historia del guano rojo y su impacto en el poblamiento del Desierto de Atacama
El mar y el desierto antes del guano

Descubren fichas guaneras del Barón de la Riviere en Mejillones

Juan Santander Maturana, el mar de Antofagasta está de duelo

Mejillones al consejo nacional de Dibam
Piden a Presidenta memoria para cantineras

Municipales 2016: un adiós sin sorpresa

Mejillones, su impacto en la integración del Desierto de Atacama

Multitienda solicita información política para dar tarjeta

Monedas mejilloninas en el siglo XIX

La caravana patrimonial de un solo auto

Una sociedad sin patio

El alma de Mejillones en manos de coreanos

Hallan osamentas humanas en el cementerio de Grau

¿Seguro que no hay un volcán submarino frente a Pisagua?

El mercado bajo las leyes de la literatura

Mejillones y sus cinco cementerios

Intervención amenaza el cementerio de Grau

El 8 de octubre no es el aniversario de Mejillones

¿Por qué se declaró desierto el Hijo Ilustre de Mejillones?

Massú: el mejor deportista chileno de todos los tiempos

Juan López... ¿Alfaro?

La satanización de la licencia médica

A 150 años de una cuasi guerra por  Mejillones

Cuando Mejillones era la frontera

Murió el poeta Patricio Tapia Fredes

El día que Mejillones fue tragado por el mar

Descubriendo el cementerio de Grau

Encuentran ejemplar de “El Caracolino” en Mejillones

Las siete maravillas del Mejillones antiguo

Guerra del Pacífico ¿o del guano?

Mejillones: una identidad cautiva

Libro replantea la figura del "Chango" López 

Para Gendarmería todos son reos

La cultura en manos del Serplac

Allá perteneces Michael Jackson

Operativo oftalmológico: el 99 por ciento de la pega...

¿Mala la poesía de Sabella?

Cuando la prensa promueve la corrupción  

Amoníaco mata a 600 personas en China ¿como andamos por casa?

Cuando la corrupción afecta a los bienes nacionales

Ostión de oro: represión y derechos humanos

Anmerground: la esencia del hip hop local

Mejillones: el choro que se cree ostión

Farándula: por favor... la historia no

Plaza Neruda: relájese con un hawker hunter

¿Qué diablos está matando de cáncer a la Segunda Región?

Los grandes negocios de terrenos en Mejillones

¿Ud. contamina?... instálese en Mejillones!!

Cuatro mil millones para quienes tomaron terrenos industriales

Rescatan chango que vivió hace 1.700 años

El tesoro científico del San Martín

"Mejillones FM", la historia de una radio comunitaria