Diario Electrónico de Mejillones Fundado el 2 de noviembre del 2001 |
El joyero Harta la joven que aún el chofer se ría de ella se va a sentar sola al fondo del microbús. Cierra sus ojos... los abre y, ve a su lado a un afable señor. -Mi nombre- dice él- no importa; soy joyero, oí su historia que a los demás causó mofa e incredulidad. -Siempre me pasa.¿Y Ud. me cree? -Que es de otra galaxia y transmuta en lo que sea y, que de no sufrir daño retoma su forma previa, sí le creo; pero de lo último algo dudo. -¿Lo pruebo? -Sí; ¿qué tal una perla negra? -¡Sea! –toca su sien y se esfuma; en el asiento surge una bella perla negra. Veloz el hombre extrae un raro aparato, con él divide la joya en mitades, saca un extraño ídolo, engasta en dos vacías cuencas oculares sendos trozos, toca su sien, se esfuma y surge afuera en una vereda. Evoca la imagen de la joven y sentencia apenado: -Le dije que soy joyero… se lo dije- y echa a andar silbando una conocida melodía de moda.
(EPISTOLA CIBERNETICAS)
"Para todos aquellos que con su imaginación habita la locura de vivir siglo más tarde de su existencia terrena..."
Acronía
"Sin tiempo" es su nombre, tal vez incomprensible concepto para los que moran en esta época de veintiún centurias y fracción ...quizá entendible para los que sienten o viven como yo y sueñan en pleno siglo XXVII...
"Acronía"... mi obra y mi razón de ser.
La figura humanoide se mueve transitante por entre la arracimada arboleda. La múltiple hojarazca del parquecillo la oculta parcialmente confundiéndola con los ramales botánicos hasta hacerla parecer ilusoriamente como parte propia; como la fatua presencia de alguna dríade.
Y yo espero...
Sí, yo espero con la acostumbrada paciencia de cada día junto a la entrada cristaloide esta mansión mía, pequeña pero confortable. Un farol electrónico, reliquia conservada desde pretéritos tiempos (siempre amante de lo antiguo) lanza su luz ambarina sobre mi nuca, pálidamente, engendrando una ilusoria aureola luminosa en torno a mi rapada cabeza; semeja una extraña escafandra de luz. Sonrío, en algún momento río, en pensamiento eso sí, o me es posible hacerlo a través de mis labios. Evoco entonces de acuerdo a lo que debe parecer mi cuerpo, a uno de esos mencionados ángeles celestes que la Biblia mencionó. Pero naturalmente lo soy... sin embargo espero a mi propio "angel"; ella lo es, ella, ella que está allí, allí entre la tupida arboleda; ella que en estos momentos se alimenta, en esta noche, al igual que en todas las noches.
Sí, la espero, espero sus besos, su abrazo cálido y prolongado....
No, no es amor, es la necesidad de ella.
Porque sólo ella puede aceptar mi locura.
Ella... también me necesita.
Soy después de todo un anacrónico, uno que se empinó al sobre el orden establecido para guardar y resguardar lo poco natural que sobre la Tierra está quedando; todo lo que los vegetales entregaron hace muchos años al Hombre, éste lo consigue artificialmente, todo, pero yo soy distinto; aquí en este oculto y distante rinconcito de la civilización mantengo mi propio jardín absolutamente natural y ésta junto a la mantención de ella, como una idea fija, tanto como la actitud propia de un paranoico
Pero no importa. Bueno, ella viene; al fin escapa de su ronda nocturnal.
Ya ha completado su asimilación.
Y vendrá por fin hasta nuestro lecho "amor"...
Aunque ella, debo aclararlo, no es exactamente como yo.
Porque ella absorbe de las plantas anhídrido carbónico, para vertirlo en su organismos en combustible isotópico radiactivo; su alimento.
En cambio. Yo sólo me alimento de hidrógeno líquido.
Pdta.
Olvidaba decir que soy un inventor único en mi especie.
Atte.
Un servidor. |